
Toda una vida para aprender.
Me crié en medio de grandes cambios sociales, políticos y culturales.
De familia de músicos, tuve la suerte de tener un piano en casa y una guitarra regalada por mi abuela a los 9 años.
Estudié un poco de solfeo y me iniciaron en las teclas en el Instituto Baranda Reyes de
Montevideo, fui a dos clases a aprender viola con el profesor
D'hipólito, no seguí porque en casa era imposible pagarlo. Abandoné todo hasta los 12 años cuando empecé de nuevo. Pero esta vez tocaba de oído.
Mamando el tango desde chico, porque mi padre lo tocaba, el candombe porque nací en el barrio sur, canté
por que mi madre lo hacía -y a mi me nacía-, y escribí por que leía mucho y había mucho para decir.
Mi primer composición la hice a los 13 años. Y no paré.
Participé en mi primer grupo a los 14, un grupo musical
humorístico. Después vino el canto popular, el rock & roll,
las baladas, el trabajo en orquestas como tecladista,...
componer para otros.
Durante 20 años trabajé en producción de espectáculos
codeándome con muchos de los grandes y aprendiendo, de
mirar: lo escénico; de conversar: la cultura; de escuchar:
los estilos, de trabajar: a organizarme.
Autodidacta por propia opción, sigo componiendo, aprendiendo e inventando por mal que les pese a algunos.
Entré a viajar y ahora estoy en España.
Y como le digo a los que hace tiempo que no veo: "...ahora canto tangos".
Así será.